Fachu

 Y volvimos al punto de partida, a ese rincón donde dolor e inspiración se dan la mano para converger, para resurgir.

Es tal la química que tienen que por norma da igual en qué cantidad venga cada una, se compenetran para liberar, para avanzar, para crear, para crecer...

Y como excepción que confirma la regla puede darse el caso en que haya inspiración sin dolor, y peor aún, dolor sin inspiración.

A ninguna piedra le gusta tropezarse dos veces con el mismo humano, pero para aprender y alcanzar los objetivos, ha de hacerlo. La fuerza que se ha de tener para llevar decenas de tropiezos y no perder la fijación, la motivación y las ganas es tal que en días como hoy deja de ser inspiración para convertirse en dolor.

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