Ojalá te quisieras como te quise yo
Dijiste “te quiero” y lo olvidaste, cómo hacer tan pequeño algo tan grande… Suelo cerrar los ojos pa besarte, de todo eso ya no hay na… Has sido para mí como los regalos de reyes la primera vez que tienes uso de razón, y como la verdad que te cuentan tus padres cuando empiezas a hacerte mayor.
Tu sombra se fue lejos y nunca volvió… Oigo tu voz y dice adiós… otra vez. Quiero que recuerdes todo lo que fuimos y compartimos, que ya parece que se olvidó. Por eso cerraba los ojos al besarte, para no ver lo que estaba ahí pero no quería asimilar. Por eso no se me olvida ni uno de los momentos que pasé a tu lado, porque parabas mi mundo aunque nunca fuese capaz de parar el tuyo.
Ahora queda esperar, ponerle punto y fina, y se acabó... Tú y yo contra el mundo, dime que no. Dímelo una vez más, por favor, que aunque tenga quemaduras de noveno grado, ya ni siquiera queda el clavo al que agarrarme. Dime que quieres que me vaya, dime que no quieres que me quede, dímelo...
Ahora vivo entre bares y forajidos, camareras, bandidos, barrotes y prisión. Antes sobrevivía, soñando con vivir algún día, ahora ni siquiera sé a qué estoy jugando.
El diablo de mi hombro se ha puesto a escribir poemas, si vuelves la puerta estará abierta… Estoy a media botella de leerlos y darle así mi alma porque no sé cuánto tiempo más podré dejarla abierta para ti.
Y sé que de estas cosas no suelo hablar, pero es que me da miedo y me asusta que te enseñe cómo soy al 100% y que te des cuenta de que marchándote es como la vida sería justa. Porque me ajusto a la vida pero la vida no es justa, a quien yo quiero no me quiere y quien me quiere no me gusta.
Ojalá te quisieras como te quise yo.
Esto también pasará.
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