La conquista de América
¿Por qué se me da tan bien esto de sentir que me ahogo por dentro? Que no hay orilla a la que llegar, ni bocanada de aire que entre mis pulmones, ni canción que lo disimule por unos minutos.
No hay copa que suba, ni sustancia que apague el interruptor. No hay velocidad máxima a la que llegar, ni comida o bebida que sacie un hambre y una sed que están diseñadas para no ser satisfechas.
No hay manera de dejar de sentir cada uno de esos cristales rotos en cada uno de los rincones a los que han llegado. No hay inspiración que canalice cada una de esas punzadas ni segundo que pase sin que piense en el instante en el que se paró mi mundo. Desde entonces nada ha vuelto a ser igual, ni he vuelto a saborear una victoria ni he dejado de sufrir por una derrota que solo existe dentro de mí.
No encuentro la manera de acabar con una historia que ni siquiera ha empezado. El día que vuelva a dormir en lugar de soñar, el día que vuelva a poner los pies en la tierra y en el que aprenda que no toda conquista es un acto de amor, quizá pueda intentar ser feliz en América.
Comentarios
Publicar un comentario