Olvidarte
Acostumbrado a celebrar las derrotas con alcohol y pensamientos autodestructivos, llega un destello de luz al que no sé recibir con los honores que se merece.
Entre tantos días oscuros, un día de sol es el raro, al que repudiar, el bicho raro al que nadie quiere en su equipo.
Esos rayos entre las nubes son la metáfora que explica que ninguna caída es eterna, que si está pasando es por algo. Consuelo de pobres, pero es que a mí ya no me queda nada más que perder.
Poncelam.
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