Espejismos

Como inmigrantes desesperados por saltar la valla que aguardan un descuido para encontrar su oportunidad, mis sentimientos me atosigan esperando algo que no termina de llegar.

Sin yo darme cuenta, esa presa que los contiene tiene sus puntos débiles y no tiene autocontrol.


En la batalla que se libra en mi cabeza a veces ni siquiera sé diferenciar quién gana. Tampoco quién va con quién. Soy el que se queda mirando al horizonte, consciente del cementerio en que se convertirá, de las historias a las que el dolor les pondrá punto y final, con la impotencia de no saber contener las embestidas. 

Siento la presión de arbitrar y moderar el conflicto, pero me resulta complicado cuando apenas lo entiendo. 


Y cuando ese autocontrol se sienta junto a mí para en silencio observar la catástrofe es justo cuando comienza la mía.


Mis sentimientos me atosigan esperando algo que no termina de llegar: que los deje existir.

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