Llueve en mí (III)
A mí, de mí:
Y el mundo alrededor, y no puedo soñar, y es que hoy estoy triste, sólo pienso en llorar. Hoy cobra sentido la frase de que “hace meses que no sueño y despierto cada día peor de lo que me acuesto”.
Si no tengo calor ni cariño junto a mí, solo pienso en buscar una estrella mejor, que me pueda guiar, que alivie este dolor… Renuncié a encontrar esa estrella en el firmamento que me sacara de aquí, que me salvara de mí.
Que me lleve lejos aún más lejos de aquí, y ahora sólo necesito tu presencia, que me ausenta y no me duele. Necesito esa mejor versión de mí que me salvó, que fue mi propia estrella. Esa luna que solo deja verse cuando es eclipsada, esa tremenda casuística por la que nunca hemos vuelto a coincidir.
Y hoy parece que no llueve y solo necesito que alguien crea en mí, que me ayude a regalar el arte… Que llevo dentro y quiere salir. Que no sé valorar, en el que a veces ni siquiera creo.
Mi ilusión no pasó. Que no pase la tuya, que no te rindas; que no lo has hecho hasta ahora, que recuerdes lo que te ha hecho seguir luchando. Que mañana volverá a salir el sol.
Y me he dado cuenta, de que no te tengo y siento una ausencia; y es que he dado tanto y aún no estas aquí. En el saco roto de “en balde” han caído esos esfuerzos por recuperar la mejor versión, de ese enero al que añoro entre sonrisas y lágrimas.
No me canso de darte algo que a mí me llena. Mi regalo es éste: ábrelo y disfruta.
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