Guía de un lugar al que no quiero volver

De entre todos mis pecados, del que más lástima siento es de no ser capaz de sentir; no siento nada,  y mis vida empieza a ser un cúmulo de “ojalás” que me piden sentir, sea lo que sea.

Hace mucho años, y bajo este mismo pretexto, me sumergí en un mundo del que no estoy preparado para hablar, del que me siento con fuerzas para repudiar y del que me arrepiento de haber sido un autentico guía turístico. 

En ese mundo sentía. Sentía aquello que deseo no volver a sentir, pero que en días como hoy me parece muchísima mejor opción que no sentir nada. 

Me culpo por escribir mano a mano con la inspiración, como si las palabras salieran solas, como si el dolor canalizase por si solo este sentimiento de soledad del que por mucho que me distancie no consigo escapar.

¿Cuán roto hay que estar por dentro para no sentir nada al ver llorar a alguien que quieres?

Comentarios