Sísifo

Tantos años con la respuesta ante mí ha impedido que viera (con) las gafas que llevaba puestas. La serpiente que se muerde la cola, la roca que sube cada mañana la colina empujada por ese ser mitológico que solo quiere ser libre por un día, para sentarse y ver el atardecer mientras reniega de su pasado y sueña con cualquier otro futuro. Ese ser que se sentaba tras un interminable jornal, de espaldas al calor, en busca de un consuelo que ni el mayor de los abrazos era capaz de otorgar. Tantos mensajes de auxilio que solo dejaron cicatrices imborrables en forma de tatuajes que morirán con él. Tantos años han pasado que ya no importa gastar las balas de aquel cargador cuasi vacío. No hay explosión que mitigue ni suavice tamaño impacto, ni directo o poción que liberen de esta maldición que liga cada recuerdo a cada derrota, cada borrón y cuenta a cada fracaso o cada momento bonito a la impotencia de haberlo podido hacer mejor.

Comentarios