Life is a stage play

Me despido, plenamente consciente de que llego tarde, muy tarde.

Me despido, no sin antes recordar los sentimientos, ilusión, esfuerzo y cariño que he dedicado. Con orgullo presumo de haber estado por y para ti durante 1207 días. Adiós.

Lo difícil es saber cuándo marcharse y en este caso la decisión es de las más complejas que he tomado. No dejaré de escribir, de soñar, de luchar, de crecer, de crear... No lo dejaré.

Los pedacitos de mí que aquí se quedan me recuerdan cuán importante ha sido esto para mí: me ha salvado la vida.

Con eterno agradecimiento y melancolía me despido. Porque el sombrero, mi unicornio azul y la obra de teatro que tengo por vida me dicen que os llevaré siempre conmigo.


Muchas gracias.


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