Metas
Qué recuerdos me evoca ver fotos antiguas. Mucho más que canciones que encierran momentos y es que, mientras las canciones no eligen qué guardar, las fotografías sí.
Es absurdo hacer una fotografía del cansancio que se tiene tras una larga noche de fiesta, lo que hay por recoger cuando tus amigos de marchan de tu casa después de una cena, la cara que se te queda cuando tienes un suspenso o la sensación que te inunda cuando alguien se ha marchado de tu lado.
Las canciones tienen la magia de poder encerrar sentimientos, de crear ilusiones y recuerdos subjetivos, de recorrer el camino de emociones que supuso ese momento. Mientras que las imágenes te llevan directamente a la cima, como si lo importante fuera la meta.
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