Todas
En esta montaña rusa que algunos tenemos por vida, un día amaneces con las maravillosas vistas que implican la máxima altura y al día siguiente vives la mayor caída hasta que hayas sufrido hasta el momento.
Resulta cómico, las subidas no resultan emocionantes hasta que te cercioras que esta vez es de las subidas buenas, de las que te llevan arriba del todo, nada de medias tintas.
Cómico puesto que por parecidas que sean la mayoría de las vertiginosas bajadas, cada cual parece peor que la anterior; más empinada, peligrosa e imponente. Por momentos amenaza con ser la que marque diferencia, con ser la última. Y ese descompuesto cuerpo que te deja, símil a los efectos de cualquier droga dura, te cohibe, te asusta y te ciega mientras comienza la nueva subida, privándote de las nuevas vistas.
Aunque no hay peor símil que el de las drogas duras con las bajadas, por sus parecidos, por sus efectos nocivos, por su dependencia, por lo que experimentas y por las ganas de vivir en una constante bajada y porque cuando experimentas unas, terminas repitiendo.
Cuanto menos, peligrosa droga. Cuanto menos, mas no hay que menospreciar el efecto rebote que puede causar. Porque no son ilegales, ni odiadas, pero toda bajada implica una posterior subida. Todas.
SEGUIMOS SOÑANDO.
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