Ludopatía
Qué bonito es apostar.
Normalmente existe un miedo innato en nosotros que aborrece a lo desconocido, y más aún cuando lo poco que se conoce de eso es algo malo.
Gente perdiendo dinero, perdiendo su casa, su dinero, el control... 'Ludopatía'.
Solo escuchamos lo malo, o solo queremos escuchar lo malo. Y es en ese momento cuando el miedo entra en escena y se apodera sin tapujos de ti. Entonces ya no es desconocimiento de algo, tampoco es asco o miedo, es peor, es pánico, y contra el pánico pocas cosas pueden luchar.
¿Quieres ganar a cualquier precio? Atemoriza a tu rival, métele miedo en el cuerpo y habrás avanzado hacia la victoria con pasos de gigante. Piensa algún ejemplo que se de en la sociedad hoy en día.. Los hay a patadas.
Sin embargo, muchas veces ese miedo está infundado y se impone precisamente por miedo, miedo a que al final no sepas actuar de manera correcta frente aquello que de lo que te están protegiendo; miedo a que te corrompa, miedo a que te destruya.
No deberían imponernos ese miedo, deberían enseñarnos lo bonito que es apostar cuando se hace bien, cuando se hace con prudencia y con cabeza... No todas las apuestas te llevan a ser un ludópata, ni tampoco a la perdición, porque por ejemplo ¿qué ocurre cuando apuestas por alguien?
No vengo aquí a excusarme, ni te he contado todo esto para sentirme mejor, al contrario, lo quiero es que sepas lo que se siente cuando apuestas por alguien.
Es una incesante mezcla entre miedo, inseguridad, impaciencia e impotencia. Cuando luchas contra una de ellas cuatro parece sencillo, vences al miedo o a la impaciencia y ya está, pero tener cuatro frentes abiertos no resulta sencillo cuando no ataca uno si no es con los otros tres a la vez.
Pero no todo es malo, de hecho, eso es lo único malo que hay. El resto solo es ilusión y ganas de comerse el mundo, acompañadas de muchos, muchos momentos buenos.
Nunca me han convencido mucho las frases motivadoras, a mis ojos son solo palmaditas de ánimo en la espalda cuando no estás bien, y es que da igual que hayas sacado un seis en vez de un siete en un examen o que haya muerto tu hermana pequeña, siempre es la misma palmadita en la espalda, pero es momento de decir una de esas frases: 'si quieres, puedes'.
Hoy comienza mi nuevo reto, un reto en el que pienso apostar por lo que realmente quiero, y pretendo pagar el precio que sea.
Seguimos soñando.
Comentarios
Publicar un comentario