El ladrón mago
Hace muchos años leí un libro. Lo narro como si fuera un hito, y resulta que lo es, no porque lo leyera, sino porque consiguió impactarme lo suficiente como para que a día de hoy, más de diez años después, me acuerde de él.
La historia giraba entorno a un pequeño muchacho, pobre, que es rescatado y tutelado por un mago vejestorio que trata de enseñarle, desde cierta lejanía personal, la magia y su significado.
Para que un mago tuviera verdadero poder, necesitaba una piedra preciosa para poder canalizarlo, y el joven, entusiasta, comenzó la búsqueda.
Hasta aquí no me dio motivos para recordarlo durante años, pero en mi eterna cruzada por luchar por las causas perdidas, le dio una oportunidad.
¿Qué esperas encontrar si no sabes qué estás buscando?
El aprendiz le preguntó que cómo sabría que estaría ante la piedra correcta una vez la encontrase, pues tenía miedo a no saber identificarla y, con el recuerdo latente de que sólo le valdría una, perder la oportunidad de ser mago.
El anciano mago le dijo una frase que pareció tatuarme a fuego: "Lo sabrás cuando la encuentres".
Y es que tal vez el único motivo por el que me guardaba para mí mis sueños era porque no quería que el resto me los estropeara, quería encontrarlos yo.
Seguimos soñando.
La historia giraba entorno a un pequeño muchacho, pobre, que es rescatado y tutelado por un mago vejestorio que trata de enseñarle, desde cierta lejanía personal, la magia y su significado.
Para que un mago tuviera verdadero poder, necesitaba una piedra preciosa para poder canalizarlo, y el joven, entusiasta, comenzó la búsqueda.
Hasta aquí no me dio motivos para recordarlo durante años, pero en mi eterna cruzada por luchar por las causas perdidas, le dio una oportunidad.
¿Qué esperas encontrar si no sabes qué estás buscando?
El aprendiz le preguntó que cómo sabría que estaría ante la piedra correcta una vez la encontrase, pues tenía miedo a no saber identificarla y, con el recuerdo latente de que sólo le valdría una, perder la oportunidad de ser mago.
El anciano mago le dijo una frase que pareció tatuarme a fuego: "Lo sabrás cuando la encuentres".
Y es que tal vez el único motivo por el que me guardaba para mí mis sueños era porque no quería que el resto me los estropeara, quería encontrarlos yo.
Seguimos soñando.
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