Realidades

Internamente, siempre me he jactado de saber diferenciar la realidad de los sueños. Cual daltónico que ve el mundo a su manera y cree que así es perfecto, yo creía que para todos los sueños eran solo sueños y sabían en cada momento qué estaban viviendo y qué estaban soñando.

Para mí, los sueños eran y son un proceso que se realiza en segundo plano, como cuando estás leyendo un libro y pensando otra cosa a la vez: sigues leyendo las palabras, pero no te estás enterando de lo que lees porque estás pensando en otra cosa.

Hasta que, en las últimas semanas, esos procesos que se realizaban en segundo plano han perdido su dimensión y no se distinguen entre ellos de la realidad. Es extraño, como si todas las realidades fueran una sola y lo que sucede en los sueños fuera una parte de la realidad... Pero solo en algunos casos, en esos en los que no recuerdo para nada qué he soñado, cabe aclarar que casi siempre suelo tener alguna noción, y que días después, en plena rutina, me asaltan; me hacen creer que estoy loco y que eso ya lo he vivido, o de que he vivido cosas que en realidad no han pasado.

Es extraño.


Seguimos soñando.

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