Pitón

Qué buenos tiempos, en la Caja Mágica, viendo otra realidad diferente a la que estaba acostumbrado. No era peor ni mejor, solo era diferente y eso me asustaba a la vez que me llamaba tanto la atención como para encantarme sin haberlo visto.

Años después, la historia se repite: a ver si esta vez puedo disfrutarlo y sentirlo en mi cuerpo en vez de solo en mi cabeza.


Seguimos soñando.

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