MH
De esas interminables noches en las que ni cien vueltas ni doscientas ovejitas conseguían hacerme dormir, tan solo recuerdo la ansiedad que me entraba de pensar que no sería capaz de disfrutar el día siguiente.
De que por no dormirme, estaba desperdiciando minutos de sueño, esos que me hacían falta para disfrutar como un enano al día siguiente.
Sin embargo, no todo eran malas noticias: el chaparrón que yo mismo creaba en mi imaginación esa noche, conseguía que ninguno otro pudiera estropearme el día.
Siempre ha de haber una excepción...
Seguimos soñando.
De que por no dormirme, estaba desperdiciando minutos de sueño, esos que me hacían falta para disfrutar como un enano al día siguiente.
Sin embargo, no todo eran malas noticias: el chaparrón que yo mismo creaba en mi imaginación esa noche, conseguía que ninguno otro pudiera estropearme el día.
Siempre ha de haber una excepción...
Seguimos soñando.
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