T30

Sus tiernos ojos solo reflejaban el cansancio propio de un largo turno. Recuerdo que tan pronto entré en la farmacia lo primero que vi fueron sus marrones ojos t30. Creo que a partir de ahora clasificaré a las personas que me marquen en virtud del tipo de ojos que tengan.

Esos ojos cansados me miraron. En primera instancia no supe qué buscaban, pero tan pronto me acerqué a ella comprendí mi error, no buscaban nada. Estaban expectantes, ansiosos por despachar rápido y descansar algo.

Supongo que soy de esas personas que cuando se ven superadas por una situación extraordinaria se nos nota en la cara. No sería mucho suponer que si quiera antes de hablar, ella ya supiera que algo no iba bien, nada bien.
No es la primera vez que me pasa, algún día te contaré de qué forma me salvó la vida José Miguel, un conductor de mi línea de autobús. Fue otra de esas veces que mi cara reflejó el pánico propio de la situación.

Fue instantáneo, al pronunciar la primera palabra esos ojos dejaron de reflejar cansancio, pasaron a ser los ojos más tiernos que he visto en mucho, mucho tiempo.
Creo que es por eso por lo que no puedo sacarlos de mi cabeza, pero tampoco estoy seguro de querer hacerlo.

Como la cosa hoy va de suposiciones, supongo entonces que este es uno de esos momentos equiparables a cuando le dices a alguien lo que te encanta una canción que en esos mismos momentos estás escuchando. En el momento que lo sientes, adquiere mayor importancia.
Es por eso por lo que creo que no se me van de la cabeza, porque esos ojos, esa dulzura casi forzada, denotando el serio carácter de la chica de los ojos t30, esa dulzura que mi cara de circunstancia le hizo poner, me marcó.

Esa dulzura casi forzada corrió con el paso de los segundos a ser dulzura en toda regla. No solo sus ojos cambiaron, su rostro también lo hizo. Con voz suave, una voz que no pudo disimular el cansancio, me fue tranquilizando poco a poco. Su dulzura, mezclada con sus preciosos ojos t30 y la paciencia con la que el cansancio pasó a segundo plano, me marcaron.


Hace no mucho te hablé de que queda gente buena en este mundo, queda gente que merece la pena.

Supongo que solo me queda tener paciencia para descubrir a esas personas.


 Seguimos soñando.






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