Sísifo

Condenado a la condena, a no pensar mientras actua, a no vivir mientras sufre.
A olvidar el día de ayer y rezar para que no llegue un mañana.

Condenado a subir sin mirar atrás, a repetir lo mismo día a día. A dejar marchar su pasado con tal de volver a respirar. A aceptar que el poco tiempo que le queda será así.

Condenado a asumir que cargará con ese peso el resto de sus días. Condenado a sentir la culpa y la desgana, la pena, la tristeza, la desidia, la apatía... El vacío intentior que carcome cada uno de los pasos.

Porque sí, todos los días llega a lo alto de la montaña. Pero donde otros ven rutina, él celebra cada día consciente de que puede ser el último.


SEGUIMOS SOÑANDO.

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