Nuevo

Hace unos cuantos años ya que me enganché a una serie de televisión. Echaban capítulos "nuevos" todas las tardes, al volver del colegio. 
"Nuevos" porque ni mi hermano ni yo los habíamos visto antes, de tal manera que, ansiosos, volvíamos a casa para ver el nuevo capítulo.
Puede parecer una tontería, y de hecho lo era, pero estuvimos así más de dos años.

Poco después de terminar el segundo año la cadena trajo la nueva temporada de la serie. El sentimiento que tienes al ver un capítulo nuevo cuando llevas tanto tiempo esperándolo es indescriptible, no das crédito y no puedes dejar de mirar, embobado, la pantalla de la televisión.

Pasaban los nuevos capítulos y una idea se iba haciendo cada vez más grande en mi cabeza: no podía vivir sin esa serie. De la manera más tonta llevaba ya unos años conmigo y se había vuelto completamente necesaria en mi rutina, y sin ella nada era lo mismo. No es sencillo encontrar una motivación que perdure, algo que nada más levantarte te de fuerzas para el día, la semana y todo lo que se te venga encima. Y la encontré, la encontré en aquella serie.


¿Que qué pasó? 

Que después de confesar que sin ella no podía vivir y que no sabría qué hacer cuando se terminase de emitir y peor aún, de hacer, dejé de verla.

¿Que por qué?

La verdad es que no lo recuerdo, pero fue de golpe. Una mañana me levanté y ya no necesitaba esa serie ni sus nuevos capítulos. De vez en cuando me sentaba con mi hermano a ver algún capítulo que repetían, pero dejé atrás aquello que avanzaba y no paraba, dejé de seguir la serie.

A veces saltaba un anuncio y avisaban de la llegada de la nueva temporada y algo en mi interior se removía, me daban ganas de recuperar el tiempo perdido y de verme en unos días la temporada anterior y ponerme al día, pero algo me impedía darle al play.

Y así fueron pasando las temporadas, la sexta, la séptima... Me pareció escuchar en una ocasión que la serie había terminado en la temporada número once. Tal vez era la doce, no lo recuerdo, pero tampoco me importa. La única diferencia entre que fuera en la once o la doce, es pensar que cuando algún día la vea, si ese día llega, tendré más capítulos con los que disfrutar.
Puede que ese fuera el motivo, guardar algo que me hacía feliz para más adelante...


SEGUIMOS SOÑANDO.

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