Miedo
Tenía miedo. Un indescriptible temor recorría sus venas día y noche, sin tregua alguna. Miedo a hacer las cosas mal, miedo incluso a hacerlas bien; había miedo por doquier, a todo, sin excepciones.
Se encontraba en un punto en el cual la marcha atrás no era factible, pero tampoco veía con buenos ojos ir hacia delante. Literalmente, el miedo le paralizaba.
Hasta que un día se levantó y decidió no sufrir más, no preocuparse más, no vivir con miedo. Aún hoy algunos nos preguntamos si lo consiguió.
SEGUIMOS SOÑANDO.
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