Bomberos y pirómanos

Hace muchos años hubo un incendio en California, uno de esos que no solo sale en las noticias y destroza ciudades, uno que atemorizó de verdad. Duró semanas y no se controló hasta pasado un mes.
Cientos y miles de bomberos acudieron al rescate. Bomberos que perecieron, bomberos que dieron su vida por desconocidos y por sus compañeros.

Desgraciadamente, pasados unos meses salió la inimaginable noticia de que el fuego fue intencionado... Por un bombero pirómano.

La pregunta es... ¿Son malos los bomberos porque solo uno fuera pirómano?


No me gustan nada las generalidades. Ni todos los bomberos son pirómanos ni todos los sacerdotes pedófilos. Al contrario, hay muchos más que quieren el bien que aquellos que se aprovechan de su situación. Hay más héroes bomberos y sacerdotes santos que esos que copan las portadas, muchos más. De esos no interesa hablar...
Pasa lo mismo con los políticos, con los policías corruptos e incluso con el compañero de trabajo que hace mucho menos de lo que debería y no le preocupa más que el hecho de que no le pillen.

Si no me gustan las generalidades no puedo decir que el mundo en general está mal, sino que hay gente mala en él.
Dónde a otros les genera ira, a mí me inspiran lástima. Cuánto daría por sentarme con alguno de ellos e intentar solucionar lo que sin duda, tenía solución. Todo la tiene.

En un mundo plagado de hipocresía, ¿Por qué pensar en ayudar a curas chilenos o estadounidenses, teniendo amigos, familiares y compañeros que también necesitan de nuestra ayuda?

Imagino este problema como un enorme iceberg: tan solo sabemos lo que se ve. Hay, ha habido y habrá más casos, pero no por un bombero pirómano todos los bomberos son malos.


Cuando era niño me acuerdo de un ejemplo que nos puso la profesora de religión. En una clase, trataron de demostrar que Dios no existía plantando semillas en dos macetas; una la regarían todos los días y en cuanto a la otra, rezarían todos los días a Dios para que creciera. ¿Imaginas cuál no creció?

La conclusión de aquella profesora fue: poco hay más bonito que rezar, pero hay veces hay que acompañar a esos rezos con amor, cariño y esfuerzo para que las cosas salgan bien.


SEGUIMOS SOÑANDO.

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