Mama

Siento que el mundo se desmorona. Por primera vez, no es el mío y eso duele tanto o más como el resto de las veces.

​Se parece a cuando enfermas... Puestos a que alguien sufra, mejor sentirlo en las propias carnes que no en las de a quien amas con todo tu corazón.

Y no solo el dolor, sino también la información. Ojos que no ven, corazón que no siente... No siempre. A menudo es incluso al revés y, cuanto menos sabes, a sabiendas de que algo no marcha bien, es peor.

​Peor porque sabes que una tremenda ola de incertidumbre y pena se cierne sobre unos hombros los cuales no sabes cuánto pueden aguantar.
​Peor porque no son los tuyos, porque no puedes ayudar y porque son ojos que ven y corazón que se muere, por dentro y lentamente

SEGUIMOS SOÑANDO.

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