So cold

He perdido la cuenta del tiempo que hace que perdí la capacidad de sentir, que me quedé huérfano de una de las cualidades, incluso de uno de los derechos, más bonitos y naturales que conozco.

Necesito la presión de los bajos ejerciendo su máxima potencia frente a mis tímpanos para acercarme al sonido más parecido de mi propio corazón. Es el nexo de unión entre las dos partes de mí que fueron separadas por un muro más frío que el de Berlín.

Es el alivio que me produce, la libertad que durante unos momentos inunda cada recoveco olvidado de mi ser.
Es la compasión personificada, la comprensión que ni yo busco la que me encuentra para mostrarme un camino. Es el sueño perfecto, la pesadilla más tierna que puedas imaginar.


Son las palabras que no salieron de mí e hicieron una montaña que parece inaccesible.

Es el dolor que se quedó dentro, las lágrimas que no lloré y el sentimiento de culpa que amenaza con no abandonarme jamás.

Hay demasiado dentro de mí. Tanto que no alcanzo a comprenderlo. Hace demasiado frío aquí dentro y lo sé porque sé que es así, no porque lo sienta.


SEGUIMOS SOÑANDO.

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