Sargento de hierro
Voy a pensar en ti, en no olvidar tu nombre.
Voy a esforzarme contigo lo que conmigo no pude, lo que conmigo nadie intentó, nadie pudo.
Creo que me perdí, no sé porqué ni dónde. Te
encontré y no te había perdido. Ahora no podría perderte porque sé que no te
volvería a encontrar.
Tengo nubes en los ojos, en los recuerdos
humo. No son lágrimas ni vacíos en la memoria. No es tristeza, ni impotencia.
Son cicatrices, es el pasado plasmado en un par de consecuencias que nadie
quiere admitir. Ni si quiera yo.
Tengo los pies rotos, en la garganta un nudo.
Porque lo intenté, porque de verdad lo he intentado pero no he podido. No he
llegado, no ha bastado. Cualquier probabilidad hubiera sido poca, ninguna
hubiera llenado mi saco sin fondo.
Cúrame viento, ven a mí… Y llévame lejos. Sácame de aquí. Esa explosión que siempre he
sabido controlar hoy ha venido para llevarme consigo, para llevarme lejos de
aquí. Sálvame, sálvalos a ellos, sálvalos de mí. Sácame de aquí.
Cúrame tiempo, pasa para mí… Sácame de mi
cabeza, haz que pare, solo necesito un respiro. Cúrame tiempo, cúrame de mí.
No me despedí, y lo siento. Lo siento, pero no
me gustan las despedidas. No habrá despedidas, solo el recuerdo sin humo de un
final que nunca debería haber llegado. No temas, estaba escrito mucho antes de
que supiéramos que iba a llegar.
No me dio tiempo a decir lo mucho que te
quiero. Porque te quiero, porque me quiero, porque nos quiero. Porque no debió
acabar así, no debió acabar. Nunca lo he entendido, pero ningún esfuerzo ha
sido suficiente. Aquí se separan nuestros caminos. Adiós.
SEGUIMOS SOÑANDO.
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