Fallings
Mi otro yo no me da tregua, no hay un solo momento de paz, ni de silencio... No hay un momento de tranquilidad.
Atrás queda el dolor, ese del que no me gusta hablar. Ese que quizás llegó para que se marchara uno más profundo, uno más grande, uno al que no sabía ponerle nombre. Atrás queda, solo para rememorar viejos tiempos.
El mismo dolor que me recuerda el amor que profeso a quienes amo incondicionalmente, aunque a veces ni si quiera sepa porqué.
El mismo dolor que parece disfrutar, que parece extrañarme, que parece bloquear cualquier síntoma de mejoría.
El mismo dolor que se convirtió en una parte de mí para no dejar de serlo "nunca".
SEGUIMOS SOÑANDO.
Atrás queda el dolor, ese del que no me gusta hablar. Ese que quizás llegó para que se marchara uno más profundo, uno más grande, uno al que no sabía ponerle nombre. Atrás queda, solo para rememorar viejos tiempos.
El mismo dolor que me recuerda el amor que profeso a quienes amo incondicionalmente, aunque a veces ni si quiera sepa porqué.
El mismo dolor que parece disfrutar, que parece extrañarme, que parece bloquear cualquier síntoma de mejoría.
El mismo dolor que se convirtió en una parte de mí para no dejar de serlo "nunca".
SEGUIMOS SOÑANDO.
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