Serpientes y colas

Comienza la fiesta.

Sin duda alguna puedo asegurar que esta es la primera vez que me presento a la toma de contacto tan nervioso, o más, que si fuera la batalla final.
El soldado previsor ha sacado el periscopio para intentar adelantar al tsunami que se le viene encima.

Y lo más gracioso es que ese tsunami tiene tal magnitud porque así lo he concebido yo, pero una vez configurado no hay marcha atrás.
Siguiendo el ejemplo, lo que no se haya hecho ya... Poco va a resistir del fuerte arreón.

No es una queja, tampoco sirven llegados a estas alturas. Es solo que no soy capaz de quedarme a gusto a esperar cómo la ola me deja en volandas, aunque no vaya a terminar así.

Es la serpiente que se muerde la cola.


SEGUIMOS SOÑANDO.

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