Cicatrices (II)
Cual libro escrito en braile se podía leer con el tacto, no era necesario nada más.
Como si fuera una de esas películas, cuando la chica recorre la espalda desnuda del protagonista preguntándole acerca de sus cicatrices, sus heridas de guerra. El chico, con actitud fría y semblante serio dice solo el título del recuerdo que le quedó marcado en la piel, título que coincide con el nombre de algún país.
Una sola palabra no sirve para nada. Aquello que no vemos el corazón no lo siente. Si no lo imagina, no lo teme y si no se lo narras, no lo sufre.
"Cuántas historias hay detrás de esa cicatriz", "y qué poca justicia al limitarme a contarle qué pasó. Todo lo que pasó por mi mente, todo lo que se sufrió, todo lo que se sufrió en silencio... De aquello solo quedan dos cosas, una cicatriz y un recuerdo. No sé cuál de los dos dolió más."
'Historias escritas en braile, de un chico cualquiera que teme que el día que muera no le importe a nadie.'
SEGUIMOS SOÑANDO.
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