Adiós
Hace tiempo escribí que si no había mil palabras que describieran una imagen, no habría un millón que explicaran lo que se siente al perder a alguien.
Hay momentos en los que las palabras sobran, que ninguna es capaz de llenar el abismo que se siente por dentro. No hay combinación mágica esta vez, solo un dolor desgarrador que parece imposible que aumente y el cual no se sabe si aminorará, si algún día se irá.
Al cabo de los días ese dolor se convierte en tu sombra, en algo inseparable, en una parte de ti. Al principio no sabes cómo tratarlo, ansías que se marche y no volver a saber nada de él, pero ese abismo cuyo final no alcanzaba la vista termina resultando bello, a su manera.
Ese abismo es tu adiós.
SEGUIMOS SOÑANDO.
Hay momentos en los que las palabras sobran, que ninguna es capaz de llenar el abismo que se siente por dentro. No hay combinación mágica esta vez, solo un dolor desgarrador que parece imposible que aumente y el cual no se sabe si aminorará, si algún día se irá.
Al cabo de los días ese dolor se convierte en tu sombra, en algo inseparable, en una parte de ti. Al principio no sabes cómo tratarlo, ansías que se marche y no volver a saber nada de él, pero ese abismo cuyo final no alcanzaba la vista termina resultando bello, a su manera.
Ese abismo es tu adiós.
SEGUIMOS SOÑANDO.
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