Philadelphia
No sabes lo complicado que puede llegar a ser interiorizar las peores batallas. Hay gente que incluso enloquece.
Ningún problema es importante hasta que es tuyo.
Y cuando es tuyo parece que ninguno puede ser más importante que ese. Por una sencilla razón, porque es tuyo y te está frenando. Lo que para el resto puede no significar ni la décima parte, a ti te quita el sueño. Y los hay que, en pleno apogeo del insomnio, son tan valientes (o locos) como para tratar de digerirlo por sí solos.
No sé si me inspiran envidia o lástima.
Sé que cada batalla, estés dispuesto a lucharla o no y la entiendas o no, merece un respeto porque quien la lucha, quien se levanta cada mañana dispuesto a acabar como pueda su día, merece un respeto. Aunque no lo entiendas.
SEGUIMOS SOÑANDO.
Ningún problema es importante hasta que es tuyo.
Y cuando es tuyo parece que ninguno puede ser más importante que ese. Por una sencilla razón, porque es tuyo y te está frenando. Lo que para el resto puede no significar ni la décima parte, a ti te quita el sueño. Y los hay que, en pleno apogeo del insomnio, son tan valientes (o locos) como para tratar de digerirlo por sí solos.
No sé si me inspiran envidia o lástima.
Sé que cada batalla, estés dispuesto a lucharla o no y la entiendas o no, merece un respeto porque quien la lucha, quien se levanta cada mañana dispuesto a acabar como pueda su día, merece un respeto. Aunque no lo entiendas.
SEGUIMOS SOÑANDO.
Comentarios
Publicar un comentario