Otro día más

La misma mierda.

Disfrazada de rutina, de pequeñas motivaciones y detalles. Dicen que aunque la mona vista de seda, mona se queda.

Antes de dormir, pasan de nuevo por mi cabeza esas historias que fomentan insomnios que no conocen límites. Vueltas, más vueltas; desesperaciones acompañadas de preguntas sin respuestas. Si el dolor inspira, la impotencia no sé bien qué consigue.

Y se suceden los días y condeno a mi alrededor con mi fuero interno que tan pronto cambia de miedos como de humor.

¿Cómo sería vivir sin miedos?

¿Cómo sería vivir siendo libre?


SEGUIMOS SOÑANDO.

Comentarios