Capitán Sidney

Lo he intentado. De verdad. Lo he intentado.

Pero me repito que esto solo es una caída, una caída controlada por muy libre que parezca. Esa es la primera mentira que trato de creerme.

Hace algo menos de un año una voz me hizo una promesa: me dijo que lo extraordinario se convertiría en ordinario para demostrar que no era una caída libre.
No se fue de vacío... Tampoco sé si quería llevarse algo a cambio. Solo fueron palabras, aunque reconozco que las intenciones que había detrás no eran nada nobles.

Hoy esa voz, callada desde entonces, no ha roto su silencio; ha sido su eco quien me ha visitado, sin intenciones, sin pretextos, solo ha vuelto. No sé si son sus gritos de auxilio o su manera de llamar la atención, solo sé que perturba la falsa calma que precede a una tempestad que no llega o que no termina de irse.

No creo en las coincidencias, menos aún cuando es algo dentro de mí lo que las produce.


Seguimos soñando.

Comentarios