Quién sí
Como cada martes, el semáforo en rojo me preguntaba que qué iba a hacer.
Me he quedado mirándolo fijamente, viendo como cambiaba de color sin inmutarme, consciente de lo que hace siete días sentí y escribí... Decepcionado al comprender que se volvía a dar una situación en la que ningún final era parecido al de las películas.
Si quería algún cambio, no debía seguir el guión, el que debía cambiar era yo.
Antes de arrancar me he dado cuenta de que busco un imposible, uno de esos que ocurre porque tan solo es imposible en el sentido estrictamente figurado de la palabra. Figurado, aunque no por eso tiene más probabilidad de ocurrencia. Busco paciencia y comprensión, busco una mezcla que ni por separado encuentro.
Sé que ahí fuera está, solo tengo que tener comprensión y paciencia hasta que aparezca. Y hasta que eso ocurra, seré yo quien tenga que escribir los finales felices.
SEGUIMOS SOÑANDO.
Encadenando bonitos desastres.
Me he quedado mirándolo fijamente, viendo como cambiaba de color sin inmutarme, consciente de lo que hace siete días sentí y escribí... Decepcionado al comprender que se volvía a dar una situación en la que ningún final era parecido al de las películas.
Si quería algún cambio, no debía seguir el guión, el que debía cambiar era yo.
Antes de arrancar me he dado cuenta de que busco un imposible, uno de esos que ocurre porque tan solo es imposible en el sentido estrictamente figurado de la palabra. Figurado, aunque no por eso tiene más probabilidad de ocurrencia. Busco paciencia y comprensión, busco una mezcla que ni por separado encuentro.
Sé que ahí fuera está, solo tengo que tener comprensión y paciencia hasta que aparezca. Y hasta que eso ocurra, seré yo quien tenga que escribir los finales felices.
SEGUIMOS SOÑANDO.
Encadenando bonitos desastres.
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