Mi suerte (I)

Tenía que llegar el día. No estaba preparado pero esperaba con desconfianza la llegada.


Para lo que creo que casi nadie está preparado es para que "ese día" que significa el hundimiento completo y total de uno de los pilares de la columna vertebral de cada uno, incluya el hundimiento de la mayor parte de ellos.

No hay columna que sobreviva a la pérdida de todas sus hermanas. No por cálculos matemáticos de pesos, fuerzas y todo eso, sino por dolor, por tristeza, por desolación.

Demasiado para cualquiera, ni a mi enemigo le deseo esta mierda de espera.


SEGUIMOS SOÑANDO.

Sin más.

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