Compras

Da igual cuántas veces tenga que pasar por ello: me lleva a mis propios límites. Las primeras ocasiones solo sufría, porque el agobio llevado al extremo se acerca más al sufrimiento que al propio agobio. Con el tiempo, y desde los zapatos del otro, comprendí que el miedo solo me pasaba factura a mí. Una verdad a medias que me ayuda a llevarlo mejor.

Me costó mucho encontrar las excusas adecuadas para autoengañarme y dejar de vivir esos momentos tensos como algo malo, porque a la postre no lo hago aposta. Es una batalla contra no sé sabe bien quién, y esas son de las peores. Somos del mismo bando y mi niebla no me permite verlo.

Mañana libro una nueva y parece que hablar de ello me tranquiliza. Es curioso porque normalmente suele ser eso lo que más me incomoda; pensarlo, vaticinarlo... Me exaspera sobremanera.

Nada ha de salir mal si me empeño en que así sea. La fuerza mental es la mitad de la transacción, convierte una operación a corazón abierto en puro trámite.

Que así sea.



SEGUIMOS SOÑANDO.

Primeros pasos, poco a poco...

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