Al rincón
Voy a contarte una triste historia.
Conocí a un chico tranquilo y alocado a partes iguales. Equilibrado y esquizofrénico... La extraña mezcla que rozaba la perfección. O así quería verlo yo.
Puede que mi percepción poco objetiva tuviera mucho que ver ese don que le caracterizaba. Él era su don, un regalo de los grandes, era uno de los grandes.
Cuando nadie le veía digería su don a base de whiskey. En realidad desconozco el género que bebía pero me parece demasiado mundano asegurar que bebía hasta perder la noción del dolor.
No lo defiendo porque lo entiendo. Y es al entenderlo cuando la lástima se apodera de mí.
Poco antes de sucumbir se jactaba, con orgullo y razón, de llevar sobrio más de seis meses. Pero... Peor es una leve recaída que una fuerte caída. Y su recaída no fue leve.
No sale de mi cabeza, no quiero que lo haga. Salió de la suya, sin remedio, sin concesiones. Se rindió ante su don. Sus largo historial de adicciones se quedó a un lado, tan solo fue el whisky quien le ayudó a ser valiente.
SEGUIMOS SOÑANDO.
Seguimos avanzando. Dos pasos hacia delante, uno hacia detrás.
Conocí a un chico tranquilo y alocado a partes iguales. Equilibrado y esquizofrénico... La extraña mezcla que rozaba la perfección. O así quería verlo yo.
Puede que mi percepción poco objetiva tuviera mucho que ver ese don que le caracterizaba. Él era su don, un regalo de los grandes, era uno de los grandes.
Cuando nadie le veía digería su don a base de whiskey. En realidad desconozco el género que bebía pero me parece demasiado mundano asegurar que bebía hasta perder la noción del dolor.
No lo defiendo porque lo entiendo. Y es al entenderlo cuando la lástima se apodera de mí.
Poco antes de sucumbir se jactaba, con orgullo y razón, de llevar sobrio más de seis meses. Pero... Peor es una leve recaída que una fuerte caída. Y su recaída no fue leve.
No sale de mi cabeza, no quiero que lo haga. Salió de la suya, sin remedio, sin concesiones. Se rindió ante su don. Sus largo historial de adicciones se quedó a un lado, tan solo fue el whisky quien le ayudó a ser valiente.
SEGUIMOS SOÑANDO.
Seguimos avanzando. Dos pasos hacia delante, uno hacia detrás.
Comentarios
Publicar un comentario