Postre agridulce

Llega un día en la vida de algunos padres en el que su niña se va. Hace tiempo que se había ido pero es ese día el que marca el antes y el después, y ese día es el día de su boda.

Detrás de la barrera se saborea el dulce, lo bonito del compromiso, la ilusión y las ganas de comenzar una etapa que toca empezar, es ley de vida.
Sin embargo, la realidad es bien diferente: el tono serio y amargo tumban en momentos de flaqueza tamaño acontecimiento. Se va, se marcha y en principio no volverá. Es la realidad y ella no sufre lo mismo que sufres tú.

Así es la vida. Postre agridulce, de esos que en virtud de lo que hayas comido te encantan o menosprecias.

Afortunadamente, el mío ha sabido a gloria.


SEGUIMOS SOÑANDO.

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