Restante

No guardo un buen recuerdo de mi infancia y eso que ni si quiera sé si he salido completamente de ella.

De vez en cuando sueño con algo de aquel mundo: para mí no son pesadillas aunque tampoco me levanto con buen cuerpo.

Otras veces, vivencias cotidianas me llevan de viaje por aquellos lares, reviviendo cada uno de los pasos que hace ya tiempo me costó tanto dar.
Pasos hacia delante y hacia detrás, aunque sobre todo de los que dejan huella porque a pesar de ser un avance, se quedan con sabor amargo. De esos que solo con el tiempo sabes hacia dónde se han dirigido.


SEGUIMOS SOÑANDO.

Pronto empezó el día y muy amargo acabó.

Comentarios