La fría luz del día
Es curioso... Hoy echo de menos y mañana repudio. Hoy no puedo más y mañana ansiaré tenerlo como si llevara haciéndolo toda la vida.
Es parecido a cuando comes mucho y has de rechazar el postre que tanto te gusta... al cabo de las horas y de los días, con el estómago menos lleno, te autocriticas por haberlo rechazado.
También hay veces que prefieres no comer mucho esperando al postre y al final no lo tienen... Eso sí que da rabia.
Me martirizo por hacerlo, consciente de que mañana no tendré lo que hoy no disfruto, y lo echaré en falta.
Qué rabia.
SEGUIMOS SOÑANDO.
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