Addición
¿Cómo reconocer una adicción?
Al principio he de reconocer que las metía a todas en el mismo saco... Error de novato. Ahora estoy convencido de que la mayoría se merecen su propio saco y algunas hasta más de uno. No hay que darle más que la importancia que se merecen y eso que hay casos en los que esa es la primera piedra, y más voluminosa, del camino.
Otro de los mitos que me costó tumbar es el de que si eres un adicto a algo, lo eres 24 horas al día; como si se tratara de una lucha constante, sin descanso, sin tregua. Ojalá fuera así, al menos a mí me resultaría más fácil. Sí, al admitirlo saco a relucir uno de mis muchos puntos débiles... Pero así soy, capaz de plantar cara a Goliath pero no de estar en una trinchera esperando.
Y ahí mi piedra en el camino, mi talón de Aquiles, mi kriptonita... La constancia. Mis peores adicciones, y extrapolándolo comprendo que la mayoría también son así, solo requieren un momento de heroicidad al día, dos o tres a lo sumo. Y tampoco ayuda el hecho de que sea cuando ellas quieran, cuando lo digan y no las otras 23 horas y 58 minutos del día.
Aquí mi adicción, sin tapujos, con vergüenza y remordimientos. También con mis miedos, con mucha conciencia y más cargas aún.
Y es anónima porque lo que hay detrás de su careta es exactamente lo mismo que el resto, solo que para mí es especial.
SEGUIMOS SOÑANDO.
Al principio he de reconocer que las metía a todas en el mismo saco... Error de novato. Ahora estoy convencido de que la mayoría se merecen su propio saco y algunas hasta más de uno. No hay que darle más que la importancia que se merecen y eso que hay casos en los que esa es la primera piedra, y más voluminosa, del camino.
Otro de los mitos que me costó tumbar es el de que si eres un adicto a algo, lo eres 24 horas al día; como si se tratara de una lucha constante, sin descanso, sin tregua. Ojalá fuera así, al menos a mí me resultaría más fácil. Sí, al admitirlo saco a relucir uno de mis muchos puntos débiles... Pero así soy, capaz de plantar cara a Goliath pero no de estar en una trinchera esperando.
Y ahí mi piedra en el camino, mi talón de Aquiles, mi kriptonita... La constancia. Mis peores adicciones, y extrapolándolo comprendo que la mayoría también son así, solo requieren un momento de heroicidad al día, dos o tres a lo sumo. Y tampoco ayuda el hecho de que sea cuando ellas quieran, cuando lo digan y no las otras 23 horas y 58 minutos del día.
Aquí mi adicción, sin tapujos, con vergüenza y remordimientos. También con mis miedos, con mucha conciencia y más cargas aún.
Y es anónima porque lo que hay detrás de su careta es exactamente lo mismo que el resto, solo que para mí es especial.
SEGUIMOS SOÑANDO.
Comentarios
Publicar un comentario