Snatch (I)
La primera vez que recuerdo algo así fue a principios de 2013. No hacía mucho frío, más bien era la humedad la que marcaba diferencias. Fueron días extraños, era la primera vez que pasaba por algo así.
Lo que había dentro de mí se deshacía en pedazos mientras por fuera intentaba recomponerme: era la única forma de poder "disfrutar" los últimos momentos. Mi corazón me pedía un esfuerzo que estaba encantado de hacer.
Calculo que fue la tarde del cuatro de enero la que me senté por última vez en aquella butaca. Había pasado demasiadas tardes allí, demasiados momentos que no había entendido. Me machacaba por no haber sabido disfrutarlos. Pasado el tiempo me machaco por no haber sabido exprimir aquella última película. Supongo que en eso consiste el juego de la vida.
Aquella última película tan solo duró unos minutos. Literalmente, desconecté. Algo dentro de mí se apagó y yo con ello. Ni si quiera recuerdo haber cerrado a los ojos. Sé que no soñé, sé que no hubo nada a mi alrededor durante un buen rato.
Conecté. Alguien me despertó por detrás. La película no llegaba a la media hora, al parecer no había desconectado tanto tiempo... Como si hubiera vivido varios años dentro del armario de Narnia, volví a la realidad con mi cabeza todavía en una bien diferente.
Continuará...
SEGUIMOS SOÑANDO.
Lo que había dentro de mí se deshacía en pedazos mientras por fuera intentaba recomponerme: era la única forma de poder "disfrutar" los últimos momentos. Mi corazón me pedía un esfuerzo que estaba encantado de hacer.
Calculo que fue la tarde del cuatro de enero la que me senté por última vez en aquella butaca. Había pasado demasiadas tardes allí, demasiados momentos que no había entendido. Me machacaba por no haber sabido disfrutarlos. Pasado el tiempo me machaco por no haber sabido exprimir aquella última película. Supongo que en eso consiste el juego de la vida.
Aquella última película tan solo duró unos minutos. Literalmente, desconecté. Algo dentro de mí se apagó y yo con ello. Ni si quiera recuerdo haber cerrado a los ojos. Sé que no soñé, sé que no hubo nada a mi alrededor durante un buen rato.
Conecté. Alguien me despertó por detrás. La película no llegaba a la media hora, al parecer no había desconectado tanto tiempo... Como si hubiera vivido varios años dentro del armario de Narnia, volví a la realidad con mi cabeza todavía en una bien diferente.
Continuará...
SEGUIMOS SOÑANDO.
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