Por si te caes (II)

He recibido una llamada inesperada. Hacía... No recuerdo cuánto tiempo hacía que no sabía de ella.

Tanto tiempo me ha descolocado. Me ha preguntado que qué tal estaba, le he dicho que bien, como siempre. Sin más rodeos me ha preguntado si la he echado de menos. No he contestado.


Me he ido de ahí sin moverme. He viajado por la innumerable colección de momentos que vivimos juntos. En el podio no las mejores ni las más importantes sino las más especiales, las que están cargadas de lo que nadie más fue capaz de darme.

A día de hoy nadie más lo ha conseguido. Tampoco lo he vuelto a esperar.
No se debe esperar el colocón de una droga si te estás desintoxicando.
No dejas de ser drogodependiente por mucho tiempo que pase.

Su llamada ha tambaleado mis cimientos. Mientras el silencio reinaba y el mundo parecía haberse parado he dudado, podían pasar dos cosas; podía volver a caer rendido a sus pies o podía demostrarme que no necesito volver a ella.

La vi ayer, después de casi cuatro años y nada de esto ocurrió, ni si quiera fui consciente de hacerlo. Ajena a nuestro fallido encuentro, hoy ha vuelto a intentarlo... Pero no lo ha conseguido.


SEGUIMOS SOÑANDO.

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