Habituación hedonista

Pasa ya de castaño oscuro... Creo que he perdido la cuenta aunque debe rondar las tres, tres noches con sus días enteros en los que no soy persona, no me reconozco.

No es como esas rachas propias de mi montaña rusa, de esas en las que un día estoy en lo más alto para disfrutar de la resaca en lo más profundo durante los siguientes. Lo que más me sorprende es que desde hace tres días no hay montaña rusa y por poco o nada extraño que parezca, sí que lo es.

El ser humano, por naturaleza, se acostumbra. Tanto es así que hasta al placer nos acostumbramos, queriendo más y llegando incluso a necesitarlo. A esto se le llama habituación hedonista.
Los estoicos hacían algo cuanto menos curioso: vivían mal durante una semana para más tarde volver a apreciar las cosas.

Puede que ellos lo considerasen parte de su montaña rusa particular y así la forzasen, puede que precisamente su ausencia les ayudase. No sé en cuál de los dos puntos me encuentro.


SEGUIMOS SOÑANDO.

Comentarios