El concierto, primer acto
Sobrevivimos a temerosas tragedias y nos disgustamos cuando se nos rompe una uña...
La marquesina del autobús muestra menos siete grados. Por mi cabeza pasan la cantidad de cosas que se podrían hacer con esas temperaturas, la cantidad de cosas que yo podría hacer.
Veo al doblar la esquina unos novios parando el tiempo. Si esas temperaturas no han sido capaces de separarlos, no sé qué podrá hacerlo. Cualquier tontería, de esa clase de tonterías que al final son un mundo, aunque tontería al fin y al cabo.
Doblo la siguiente esquina y desaparecen; los dueños del tiempo sucumben, no al frío, sino a parar nada más. Si lo paran, no tiene sentido. Si lo paran, la felicidad no es la misma.
Un escalofrío recorre mi cuerpo. Recuerdo cuando pude hacerlo y no lo hice, recuerdo que aunque quisiera no podría hacerlo.
¿Dónde me he metido? Me pregunto...
La luz entra por la persiana a duras penas haciéndome dudar lo que ha sido producto de mi imaginación y de si estaban esos novios comiéndose a besos, parando el tiempo y al mundo, haciéndome recordar lo que era soñar.
Ya no sé lo que es un sueño o una pesadilla, parece como si fuera yo el encargado de decidirlo.
Nadie pide ser un héroe aunque esta noche, ellos, se han convertido en los míos sin saberlo.
SEGUIMOS SOÑANDO.
La marquesina del autobús muestra menos siete grados. Por mi cabeza pasan la cantidad de cosas que se podrían hacer con esas temperaturas, la cantidad de cosas que yo podría hacer.
Veo al doblar la esquina unos novios parando el tiempo. Si esas temperaturas no han sido capaces de separarlos, no sé qué podrá hacerlo. Cualquier tontería, de esa clase de tonterías que al final son un mundo, aunque tontería al fin y al cabo.
Doblo la siguiente esquina y desaparecen; los dueños del tiempo sucumben, no al frío, sino a parar nada más. Si lo paran, no tiene sentido. Si lo paran, la felicidad no es la misma.
Un escalofrío recorre mi cuerpo. Recuerdo cuando pude hacerlo y no lo hice, recuerdo que aunque quisiera no podría hacerlo.
¿Dónde me he metido? Me pregunto...
La luz entra por la persiana a duras penas haciéndome dudar lo que ha sido producto de mi imaginación y de si estaban esos novios comiéndose a besos, parando el tiempo y al mundo, haciéndome recordar lo que era soñar.
Ya no sé lo que es un sueño o una pesadilla, parece como si fuera yo el encargado de decidirlo.
Nadie pide ser un héroe aunque esta noche, ellos, se han convertido en los míos sin saberlo.
SEGUIMOS SOÑANDO.
Comentarios
Publicar un comentario