Aquellos ojos t30

Guardo como una de mis posesiones más preciadas un papel arrugado, antiguo y con la tinta corrida casi por completo.
Solo tres personas sabemos de su existencia; una desconoce que todavía guarde las cenizas de aquel día y la otra desconoce el alcance de la explosión.

Me pregunto frecuentemente si tiene sentido acordarse de aquello, llevarlo a cuestas a cada paso que doy. Me pregunto si me arrastra a aquel tormento o es el motor que me impulsa a no volver a enfrentarme a aquel abismo.

Son aquellos ya famosos ojos t30 los que persigo sin fortuna. Aquellos ojos fueron el atisbo de esperanza, el jarro de agua fría y la salvación a partes iguales que tanto necesitaba. Cuántas veces he pensado y hablado de ellos y cuántas más me harán falta para superarlo de una vez por todas.


SEGUIMOS SOÑANDO.

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