Ya me canso de buscar

Me asaltan todo tipo de ellos, desde películas, canciones, personas, esencias... Hasta lo más insospechado. Digo insospechado porque suelo sorprenderme a mí mismo. Mi conciencia está tranquila porque no creo que sea algo que dependa de mí. Que sí, que una vez algo entra en mi cabeza le cuesta horrores salir de ella, pero no siempre alimento al monstruo que campa a sus anchas durante los días que le de la gana.

A veces ilusiona, otras es un incordio. Imagina que no haya más espacio en tus pensamientos para otra cosa que, por imposible, resulta atractiva. Digo imagina porque no sé si esto es algo que le ocurra a alguien más. Supongo que sí, de lo que no estoy tan seguro es de que sea con tanta intensidad, no creo que sea sana.

No son complementarios, más bien lo contrario. Me invade uno cada cierto tiempo, sin seguir ningún patrón y arrasa con lo que ve. No deja títere con cabeza y juega a perder la mía.

Con el tiempo dejé de verlo como lo que era para caer en su red, para disfrutar de cada arreón y sentirlo como quien disfruta de esa bocanada de aire en lo alto de un bonito acantilado: con pena porque no sabes cuándo acabará.


SEGUIMOS SOÑANDO.

Comentarios