Ludopatía II

Qué bonito es apostar.

Normalmente existe un miedo innato que aborrece lo desconocido y más aún cuando lo poco que se conoce de eso es malo: vente perdiendo dinero, perdiendo su casa, el control... 'Ludopatía'.

Solo escuchamos lo malo, o solo queremos escuchar lo malo. Y es en ese momento cuando el miedo entra en escena y se apodera sin tapujos de ti. Entonces ya no es desconocimiento de algo, tampoco es asco o repulsión, es peor, es pánico y contra el pánico pocas cosas pueden luchar.

¿Quieres ganar a cualquier precio? Atemoriza a tu rival, métele miedo en el cuerpo y habrás avanzado hacia la victoria con pasos de gigante. Piensa algún ejemplo que se de en la sociedad hoy en día... Los hay a patadas. Así funciona.


Sin embargo, muchas veces ese miedo está infundado y se impone precisamente por miedo, miedo a que al final no sepas actuar de manera correcta frente aquello que de lo que te están protegiendo; miedo a que te corrompa, miedo a que te destruya. Miedo a que lo haga desde dentro y poco se pueda hacer.

No deberían imponernos ese miedo, deberían enseñarnos lo bonito que es apostar cuando se hace bien, cuando se hace con prudencia y con cabeza... No todas las apuestas te llevan a ser un ludópata, ni tampoco a la perdición, porque por ejemplo ¿qué ocurre cuando apuestas por alguien?

No vengo aquí a excusarme, ni te he contado todo esto para sentirme mejor, al contrario, lo quiero es que sepas lo que se siente cuando apuestas por alguien.
Es una incesante mezcla entre miedo, inseguridad, impaciencia e impotencia. Cuando luchas contra una de ellas cuatro parece sencillo, vences al miedo o a la impaciencia y ya está, pero tener cuatro frentes abiertos no resulta sencillo cuando no ataca uno si no es con los otros tres a la vez.

Pero no todo es malo, de hecho, eso es lo único malo que hay. El resto solo es ilusión y ganas de comerse el mundo, acompañadas de muchos, muchos momentos buenos.


SEGUIMOS SOÑANDO.

Comentarios