Clases de conducir
Me acuerdo de las primeras veces que iba conducir a algún parking con mi padre, aún sin carnet. Recuerdo los nervios, tanto los suyos como los míos, la poca paciencia, los sustos y los frenazos en seco.
Cómo olvidar los resoplidos propios de alguien a quien le cuesta comprender cómo algo tan sencillo y mecánico puede complicarse tanto hasta el punto de dar el resultado que estaba dando. Qué desastre.
Tal vez debería llegar a casa desanimado y sin ganas de más, pero afortunadamente esos pequeños ratos solo me imprimían más fuerza y ganas para seguir hacia delante.
Supongo que él no volvía con las mismas ganas.
SEGUIMOS SOÑANDO.
Cómo olvidar los resoplidos propios de alguien a quien le cuesta comprender cómo algo tan sencillo y mecánico puede complicarse tanto hasta el punto de dar el resultado que estaba dando. Qué desastre.
Tal vez debería llegar a casa desanimado y sin ganas de más, pero afortunadamente esos pequeños ratos solo me imprimían más fuerza y ganas para seguir hacia delante.
Supongo que él no volvía con las mismas ganas.
SEGUIMOS SOÑANDO.
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