Blackburn

Guardo esas imágenes bajo tierra, a la misma profundidad que aquellos recuerdos y la piel de gallina.

Subí al cielo, bajé al infierno... Pasé mucho tiempo sin saber donde estaba.

Algunas muy hondas, otras solo superficiales. Han pasado años y todavía no sé cuáles fueron las que más dolieron.

Dejé de contar las cicatrices en el momento que me preguntaron que cuántas tenía.



SEGUIMOS SOÑANDO.

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