6/12/2015.

Cada día es una nueva lucha. Una lucha que no se gana aunque tampoco se puede perder. Cada batalla parece un mundo y, a pesar del resultado, no vislumbro el final de la guerra.
Antes aspiraba a ganarla, cuidando los daños colaterales.
Estas trincheras, a las que por momentos cojo cariño, me guían por derroteros que me prometí no pisar.
Demasiadas balas. La única herida es la que provocan por no impactar ni una sola vez.
Ya no aspiro a nada, solo quiero que se acabe. Que se acabe de una vez.


SEGUIMOS SOÑANDO.

Comentarios