Farmacias
Comienza la batería, los bajos inician un viaje que solo necesita segundos. Efímero, tanto como la felicidad de la que impregna. No hace falta ningún complemento, los sueños se confunden con los acordes y las pesadillas con los desamores. No necesita más, más que recordar, que repasar su diario.
La poesía, que forja sus cimientos en lo que su padre no entiende, subtitula para el resto de inmortales un idioma en el que pocos son capaces de escribir. Entenderlo está al alcance de pocos, no se esfuerzan, no parecen querer entenderlo.
SEGUIMOS SOÑANDO.
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